Una investigación en Nepal reveló un esquema tan insólito como grave: guías del Everest adulteraban la comida de turistas para provocar síntomas del mal de altura y forzar rescates en helicóptero.
Una vez activados, inflaban costos y falsificaban documentos para cobrar a aseguradoras. El fraude alcanzaría casi 20 millones de dólares y habría afectado a miles de escaladores entre 2022 y 2025.
Hay 32 acusados y 11 detenidos. El caso sacude al turismo en la montaña más alta del mundo y expone un negocio oculto detrás de las expediciones.

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