Una vecina de Villa Carlos Paz se comunicó con El Diario Digital para visibilizar una desesperante situación que atraviesa: denunció por violencia económica y psicológica a su expareja, un conocido pastor y comerciante de la ciudad, a quien le reclama una deuda de casi nueve millones de pesos en concepto de cuota alimentaria. Ante la proximidad de la feria judicial, la mujer expresó su temor de que los plazos procesales se dilaten y esto derive en la pérdida de su hogar.
Un ciclo de violencia prolongado
La denunciante relató que este conflicto no es un hecho aislado, sino que es el desenlace de años de sometimiento y control. Según detalló, la violencia económica ha sido el eje central de su padecimiento, mecanismo que el hombre utilizó para ejercer poder desde hace una década, incluso desde épocas en las que quedó en situación de vulnerabilidad extrema junto a sus hijas pequeñas.
La mujer, quien llegó a la ciudad desde Santa Fe y no cuenta con red de contención familiar cercana, describió maniobras de manipulación psicológica que rayan en lo insólito: mientras él avanzaba con un trámite de divorcio a sus espaldas, en el año 2024 organizó una ceremonia de renovación de votos en su propio templo, situación que ella señala como una muestra del control que él ejercía sobre ella.
El quiebre y el presente de angustia
La relación terminó definitivamente cuando, estando embarazada de su tercer hijo, él intentó imponer la convivencia con una nueva pareja. Tras la ruptura, la mujer fue despojada de sus derechos sobre negocios que compartían y hoy sobrevive gracias a la venta de alimentos, enfrentando deudas de expensas y servicios que el pastor se niega a cubrir pese a las disposiciones judiciales.
La situación se torna crítica debido a varios factores:
- Incumplimiento legal: Pese a que en octubre de 2025 se solicitó el embargo de tres vehículos y la inhabilitación de su licencia de conducir, las medidas aún no se han concretado.
- Vivienda en mal estado: La denunciante reveló que, tras meses de disputa, el hombre intentó entregarle un departamento en la zona sur de la ciudad, pero al inspeccionarlo, descubrieron que el lugar es inhabitable.
- Preocupación por las menores: Además del reclamo económico, la madre alertó sobre la salud y educación de sus hijas, asegurando que, durante el tiempo que estuvieron bajo el cuidado del padre, las niñas faltaron al colegio y suspendieron tratamientos terapéuticos esenciales.
La mujer hizo un llamado urgente a la Justicia, solicitando celeridad antes del receso judicial, ante el riesgo inminente de quedar en la calle y la constante sensación de impunidad que rodea al denunciado, quien mantiene una posición de alta exposición como referente religioso en la comunidad.

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